El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, compartió en sus redes un video titulado “Dios obra cuando se le pide con fe”, donde destacó un hecho que calificó como extraordinario: en el marco de la guerra contra las pandillas, no se registraron bajas, algo que describió como un verdadero milagro.
En su mensaje, Bukele atribuyó este resultado a la intervención divina, afirmando que fue “la mano de Dios” la que protegió a quienes participaron del operativo y al país en ese proceso. Además, sostuvo que este hecho es una prueba de que cuando se le pide a Dios con fe, Él responde.
“Dios tomó lo peor y lo convirtió en lo mejor en seguridad”, expresó el mandatario, señalando que esta transformación es un ejemplo de cómo la fe, acompañada de decisiones firmes, puede dar lugar a cambios profundos incluso en los escenarios más complejos.
Más allá de las miradas políticas o ideológicas, este testimonio vuelve a poner sobre la mesa una verdad que trasciende gobiernos y contextos: la fe sigue siendo un refugio y una fuerza para millones de personas. Cuando la esperanza parece agotarse, creer con convicción y humildad puede abrir caminos donde antes solo había miedo. Porque incluso en medio de las batallas más duras, muchos siguen confiando en que Dios aún obra… y no llega tarde.
