Mis razones para ver a Dios haciendo cosas extraordinarias

1. La participación política de los evangélicos ha crecido como nunca antes en la región. En casi todos los países hay información sobre militantes de distintos partidos que, con fe, entusiasmo, quizás algo de improvisación y falta de preparación, están participando activamente y compitiendo en los distintos niveles electorales. Eso es MUY bueno.
2. Se han creado diversos cursos en institutos y seminarios, con temáticas relacionadas con las Ciencias Políticas y otras disciplinas, desde una cosmovisión cristiana. Cada vez son más los evangélicos que asumen su llamado y reconocen la necesidad de prepararse para este campo misionero tan desafiante. Eso es MUY bueno.
3. Desde mi perspectiva, el Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia, la Coalición Global de Naciones, el Centro para la Vida Pública y Parlamento y Fe son las cuatro organizaciones que lideran y nuclean la acción política más efectiva en América Latina. Con distintas misiones, pero con obvios puntos de contacto y una acción conjunta, han logrado avances en la penetración de la esfera política, con fuerte repercusión e importantes resultados. Eso es MUY bueno.
4. Hay una generación sub-40 increíble, que ha despertado al llamado divino de influir en los lugares de gobierno. Muchos de ellos son profesionales, con una gran vocación y actitud de servicio al prójimo, y están dando ejemplo de una juventud diferente, con valores y una sobresaliente vocación por el servicio público. Eso es MUY bueno.
5. El contexto político ha llevado a que varias autoridades gubernamentales de primer nivel hayan decidido hacer pública su posición provida y profamilia, dando un ejemplo de liderazgo político nacional que ha impactado en el resto de las naciones y en las organizaciones internacionales. Eso es MUY bueno.
6. Existe un liderazgo regional que está aprendiendo a trabajar en equipo. Se está fortaleciendo un lazo de amistad cada vez más fuerte, sin competencia ni envidia, con mucha humildad y disposición para compartir recursos y sabiduría. Con distintas miradas, se alimenta la pluralidad de pensamiento y se fortalece la acción del otro. Eso es MUY bueno.
7. Crecen el desafío y la pasión por salvar nuestros países. Crece el deseo de estudiar, pensar y aprender a hacerlo de la mejor manera. También crece la capacidad de reconocer los errores y corregir lo que se hizo mal. Eso es MUY bueno.
8. Los cambios de gobierno hacia la derecha, más conservadora y liberal, traen oxígeno a una región que casi muere ahogada por el progresismo de izquierda. Más allá de sus errores y desafíos, lo cierto es que estos nuevos gobiernos abren puertas al mundo evangélico para que participe en posiciones de gobierno influyentes, reconociendo el valor del aporte que la militancia de la fe puede hacer. Es obvia la diferencia con los gobiernos anteriores, que nos veían como enemigos, «antiderechos» y nos atribuían otras calificaciones igualmente ignorantes.
Son ocho razones —pero hay más— que me entusiasman a seguir pidiendo a Dios sabiduría e inteligencia para la misión que nos ha dado. Obviamente, también le pido recursos financieros, porque sin dinero es imposible actuar. Creo en la provisión sobrenatural y también en el bolsillo generoso de quienes tienen y pueden ayudar a que se concreten los sueños de Dios.
Latinoamérica duele mucho… muchísimo.
Pero, en el mismo nivel, entusiasma.

Politólogo, teólogo y asesor de asuntos éticos, de gobierno y liderazgo. Presidente de la Coalición de Liderazgo y Gobierno y miembro del Consejo Académico del CCPL (Christian Center for Public Life).