Cristianos en Política

Chile: Elecciones ¿Para dónde va el voto evangélico?

Este domingo 16 de noviembre, Chile vivirá una de las elecciones más decisivas desde el inicio de su actual ciclo político. No solo se elegirá al próximo presidente de la República —que deberá suceder al mandatario izquierdista Gabriel Boric— sino que también se renovará la totalidad de la Cámara de Diputados y 23 de los 50 escaños del Senado, configurando un nuevo escenario institucional que marcará el rumbo del país para los próximos años.

La carrera presidencial llega a esta jornada con ocho candidatos compitiendo en un clima de polarización, desgaste económico y un fuerte debate cultural. Según la última encuesta de Atlas Intel, la tendencia actual muestra un escenario abierto:

  • Jeannette Jara (Partido Comunista) encabeza la intención de voto con 33,2%, capitalizando el voto oficialista y el sector progresista.
  • En segundo lugar, con un empate técnico de 16,8%, aparecen dos candidatos del espectro de derecha:
    • José Antonio Kast, del Partido Republicano, representante del conservadurismo clásico;
    • Johannes Kaiser, del emergente Partido Nacional Libertario, con una propuesta antisistema que ha captado especialmente a jóvenes desencantados.
  • Más atrás se ubican Franco Parisi (14,2%), con un electorado digital fuerte y disperso, y Evelyn Matthei (13,9%), candidata con trayectoria y apoyo en sectores de centro-derecha.

El panorama demuestra que una parte significativa del electorado aún no ha decidido su voto, por lo que la participación y el voto de nicho —incluyendo el voto evangélico— pueden ser determinantes en quién pasa a segunda vuelta.

Tal como hemos señalado en diversas notas, el voto evangélico no es un bloque uniforme. No vota en masa por un mismo candidato ni responde automáticamente a una sola identidad política.
Dentro del mundo evangélico chileno conviven distintas corrientes: conservadores, moderados, apolíticos, liberales, entre otros.

Lo que sí es claro es que, en elecciones disputadas, este sector puede inclinar la balanza, especialmente en regiones donde la presencia evangélica es históricamente fuerte.

En este proceso electoral, muchos cristianos están evaluando:

  • Las posturas de los candidatos en libertad religiosa, familia y valores éticos,
  • Su compromiso con la paz social,
  • Su visión sobre el rol del Estado,
  • Y la capacidad de conducir un país marcado por la fragmentación política.

Más que buscar a “un candidato evangélico” —que no lo hay en esta elección—, el llamado es a que los creyentes analicen con profundidad las plataformas y voten con la conciencia informada, con sabiduría y responsabilidad ciudadana.