Organizaciones cristianas y defensores de la libertad religiosa en todo el mundo han intensificado sus reclamos al gobierno chino luego de que 18 líderes de la Iglesia Sión, una de las comunidades cristianas no registradas más importantes del país, fueran arrestados de manera oficial y puestos en espera de juicio.
Los detenidos forman parte de un grupo más amplio de pastores y trabajadores de la red de iglesias domésticas Sion, distribuidas en al menos siete ciudades. Esta ofensiva comenzó el 9 de octubre, en lo que diversos observadores describen como la mayor operación contra cristianos independientes desde 2018. Aunque algunos miembros fueron liberados en las semanas posteriores, la mayoría continúa en centros de detención.

Arrestos con motivación política, según organizaciones
De acuerdo con China Aid, los 18 líderes permanecen privados de libertad después de semanas de interrogatorios, incomunicación y presión sobre sus familiares. Entre los detenidos se encuentra Jin “Ezra” Mingri, fundador de la Iglesia Sión, arrestado en la ciudad de Beihai.
Bob Fu, presidente de China Aid, denunció que el Partido Comunista Chino está convirtiendo a los pastores en presos políticos con el objetivo de intimidar a todas las iglesias que operan fuera de la estructura oficial. “El mensaje es claro: someterse al control del Partido o enfrentar la eliminación”, afirmó.
Un marco legal cada vez más restrictivo
La persecución coincide con nuevas regulaciones que limitan severamente la actividad religiosa. Entre ellas, el reciente reglamento que prohíbe la enseñanza o predicación en línea fuera de plataformas autorizadas por el Estado. También se restringe el uso de redes sociales, transmisiones en directo y grupos informales para actividades religiosas.
A esto se suma una versión modificada de la Ley de Sanciones Administrativas de Seguridad Pública, que por primera vez incorpora como falta las “actividades religiosas ilegales”, con penas de hasta 15 días de detención para quienes organicen o promuevan reuniones no aprobadas por el gobierno.
Una respuesta global en oración y solidaridad
En medio de esta situación, más de 500 cristianos y líderes de 45 países firmaron una declaración pública invitando a orar por los detenidos y por la libertad religiosa en China. El texto expresa apoyo a los creyentes que enfrentan crecientes restricciones y pide la liberación inmediata del pastor Jin y de todos los líderes retenidos.
Los firmantes provienen de naciones con fuertes lazos económicos y políticos con China, vinculadas a iniciativas como la Franja y la Ruta (BRI) o el bloque BRICS. Según Bill Drexel, yerno del pastor Jin, es la primera vez que representantes cristianos de países estrechamente asociados al gobierno chino se pronuncian conjuntamente a favor de la iglesia perseguida en el país asiático.