La Navidad vuelve a encontrarnos en medio de agendas apuradas, mensajes que se multiplican y mesas que se preparan con ilusión. Hay luces, hay abrazos, hay expectativas. Pero en medio de todo eso, vale la pena detenernos un instante y preguntarnos: ¿qué estamos celebrando realmente esta noche?
La Navidad no empieza en una vidriera ni termina en un brindis. La Navidad nace en un pesebre, en la sencillez más profunda, cuando Dios decidió acercarse al corazón humano a través de Jesús. No llegó con poder ni con ruido, llegó con amor. No vino a impresionar, vino a quedarse.
Jesús es el verdadero regalo de esta noche. Un regalo que no se compra ni se envuelve, pero que transforma. Jesús nos recuerda que siempre hay una nueva oportunidad, que la esperanza puede nacer incluso en los momentos más oscuros, y que el amor sigue siendo el camino más fuerte cuando todo parece frágil.
Para los jóvenes y para todos la Navidad es una invitación a mirar más allá de lo superficial, a animarse a vivir con propósito, a elegir la empatía, a tender la mano, a creer que un mundo distinto empieza cuando dejamos entrar a Jesús en lo cotidiano, en nuestras decisiones, en nuestras palabras, en la forma de amar.
Que su luz nos encuentre, nos renueve y nos enseñe una vez más que el amor verdadero siempre nace de lo simple.
Que esta noche especial no se trate de tenerlo todo, sino de reconocer a Aquel que lo dio todo por nosotros. Que, en medio de la celebración, del ruido o del silencio, podamos hacer un espacio en el corazón y recordar que la Navidad tiene nombre propio: Jesús.
Desde Cristianos en Política va nuestro abrazo sincero con el amor de Jesús.
Feliz Navidad
Por Maby Pastrana
