Estimados amigos y hermanos venezolanos, esto todavía no termina. El régimen tiene hoy otro rostro al mando y es Delcy Rodríguez. La mayoría de los venezolanos la conoce muy bien. Una mujer carente de piedad y escrúpulo alguno. Y para muchos venezolanos hay sensaciones encontradas. Porque, por un lado, se apresó al dictador Maduro, pero por otro lado el régimen sigue al frente del poder. Y pareciese que Trump, por el interés de Estados Unidos, decidió negociar con el chavismo. Tenemos que dejar claro que el interés prioritario de Donald Trump no es la libertad del Venezuela sino los recursos que la nación posee y no dejar que China y Rusia hagan sus negocios en este lado del mundo. Pero estas líneas quiero ahondar en algo más profundo.
Hace unos años Dios puso en mi corazón escribir sobre la situación de Venezuela. Por eso escribí un libro sobre el tema. En una parte del texto escribí la frase: “Muerto el perro, no se acaba la rabia” dando a entender que la eliminación de Maduro al frente del régimen no resolvería el problema de fondo, ya que el chavismo es una estructura y un sistema corrupto y corroído por donde se lo mire. Capturar al dictador le sirve a la justicia y al interés de los Estados Unidos, pero no necesariamente trae estabilidad política o permite un cambio de régimen en el país.
Sin embargo, lo que estamos viendo hoy no es más que lo que habían anunciado los profetas hace ya muchos años, incluso décadas. En ese entonces eran advertencias a los poderes eclesiásticos, gubernamentales y a la población en general. Los principios de Dios no se pueden tomar a la ligera. La desobediencia a los principios espirituales y trascendentes de gobierno no puede ser burlada.
Estamos llegando al punto cúlmine de un proceso que ha marcado a un país con la pobreza, la postración y sobre todo la degradación espiritual y cultural. Al margen de tu postura política en relación al tema, no nos olvidemos de que hay millones de venezolanos dispersos alrededor del mundo que están sufriendo esta situación. Como cristianos, no olvidemos que parte de nuestra tarea es ayudar a quien sufre.
En ese sentido es imperioso comprender el enfoque profético sobre Venezuela. En el libro lo desarrollo en detalle. Se está armando el escenario para una guerra civil; la gota está a punto de rebasar el vaso. Venezuela será invadida por tierra, mar y aire con ocupación total y soldados en tierra y no lo podrá detener ni Delcy, ni Diosdado Cabello, ni Padrino López, ni la ONU, ni ningún otro país.
En este sentido, cada uno puede tomar una postura y decir que lo que hace Estados Unidos está bien o está mal. En términos legales, Estados Unidos está violando el derecho internacional; no hay duda de eso. También puedo entender a quienes pidieron o piden una intervención extranjera, porque también puedo comprender todo el dolor y la desesperación de tantos años.
Lo que sí sabemos es que Dios permite determinados escenarios por lo siguiente. En la antigüedad, Dios trataba con Israel de cierta manera: Cuando la nación era terca, idólatra y obstinada a los principios trascendentes, Dios permitía que naciones “enemigas” se fortalezcan y saqueen sus recursos. Y no hay nada nuevo bajo el sol. La historia es un ciclo. La Biblia narra muchas ocasiones en las que la nación era sometida a sus enemigos por causa de darle la espalda a Dios deliberadamente. En el libro cuento cómo los últimos presidentes de Venezuela estuvieron vinculados abiertamente con la brujería y el espiritismo. Incluso presidentes anteriores a Chávez y cómo llevaron esas prácticas a las políticas públicas. Esto acompañado de una tremenda corrupción en el liderazgo pastoral evangélico.
¿Dios es un Dios perverso? De ninguna manera. No aprueba ni tolera el derramamiento de sangre. Sin embargo, los líderes gubernamentales y la sociedad en general, en ocasiones, nos volvemos tercos y obstinados, no queremos oír ni dar el brazo a torcer; al contrario, nos volvemos arrogantes, soberbios y no queremos arrepentirnos. Entiendo que muchas personas puedan ver en esto una interpretación extrema; sin embargo, es lo que ha ocurrido con la historia de las naciones.
Observen ustedes una nación que se burla de Dios, hace de la brujería y las prácticas ocultistas el centro de su vida en los lugares altos, corrupción en todos los estratos de poder y verán ustedes una nación destruida y devastada por la ruina moral, cultural, económica y tomada y la violencia y la vulneración constante de todos los derechos humanos. Dios sigue siendo el soberano de las naciones de la tierra. A Maduro le llegó la hora del juicio y no del humano. Maduro se convertirá en motivo de burla, de escarnio, porque no quiso atender a la voz de Dios. Y permitió que otro “rey” lo humille, como vemos que está ocurriendo. Pero el juicio del Señor contra el chavismo recién empieza.
Hace muchos años hubo pastores y profetas serios que se acercaron a Maduro con advertencias proféticas. Pero de los profetas de verdad, no de estos últimos charlatanes que se acercaron al gobierno para obtener “dádivas”. Aquellos profetas en su momento le dijeron a Maduro que tenía que cambiar de rumbo en cómo dirigía al país. Que no podía realizar las mismas prácticas espiritistas y permitir la corrupción y el abuso de poder, los cuales habían sido parte del gobierno de Hugo Chávez. Pero este hombre no quiso escuchar, mas se ensoberbeció. Permitió que los negocios ilícitos de la droga y la corrupción se instalen en el seno del gobierno. Y se generaron vínculos con carteles de la droga y grupos terroristas. Todo esto sumado a la persecución a opositores, torturas y todas las atrocidades que todos los venezolanos conocen.
Esta situación crítica que hoy vive el país tiene que llevar a los ciudadanos a buscar más de Dios, no poner su esperanza en líderes políticos ni mesiánicos. No va a ser Trump el que termine de liberar a Venezuela, va a ser la obra redentora del Espíritu Santo. Amigos venezolanos, la libertad va a llegar, pero no será como quiere Estados Unidos, ni como quieren aquellos que dicen ser opositores al régimen; será como el Señor decida y permita. Todavía queda el tramo más difícil, pero no tenemos que perder la esperanza. Dios sigue en su trono y sigue siendo el soberano de los reyes de la tierra.
Con una mano en el corazón y como un hermano en Cristo, quiero compartir algunas simples sugerencias para los días siguientes, ya que todavía hay bastante incertidumbre entre los que viven en Venezuela y aquellos que están por fuera:
– Hacer un altar familiar para fortalecernos en fe y confianza. Cuántas veces hemos escuchado esto, pero realmente son pocos los que lo practican, pero tiene un poder enorme. Un altar familiar puede ser orar juntos al menos una vez a la semana. Ese tiempo de oración es necesario para nuestra vida espiritual y deja al Señor obrar en nuestra vida y entorno. Esto puede hacerse leyendo un devocional sumado al tiempo de oración. NO tomes esto a la ligera; un altar en familia es muy poderoso.
– Por otro lado, la estructura criminal chavista sigue gobernando el país; en consecuencia, es necesario tener precaución en las cosas que se publican y se comparten en las redes sociales porque la represión va a acuciar. Esto, por supuesto, ya lo saben los venezolanos. Pero Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello son personas tercas, siniestras y no van a torcer el brazo en cuanto a cómo oprimen y cercenan libertades en la nación. Para los que son pastores, no tengan miedo de hablar la verdad. En ocasiones habrá que hacerlo con sabiduría, pero es importante orientar con verdad y claridad. Un pastor de Venezuela me comentó que los ministros tienen miedo de hablar de política en los púlpitos, por las posibles consecuencias.
– Para los cristianos en general, la recomendación es tratar de no participar en eventuales marchas en las calles, ya que el riesgo es muy alto. Esto no es miedo y no significa que no confiamos en Dios. Al contrario, como comprendemos el momento profético, sabemos en qué parte de todo este proceso estamos. Ir a una marcha no es malo y en ocasiones puede ser muy útil y necesario. Pero esta etapa requiere de cristianos sabios que sepan discernir los momentos. Es innecesario exponerse a situaciones que pueden traer un gran perjuicio a una vida y a una familia.
—Va a haber algunos cristianos que tengan una gracia especial para llevar un mensaje de Dios a las personas que hoy están en el poder. Esos cristianos tendrán una unción y un carácter especial para confrontar al régimen abiertamente y sin miedo. Esta misión no es para todos, cuidado.
—Trata de no exponerte a las noticias malas de las redes sociales por mucho tiempo. Eso puede aumentar la ansiedad. Lo sé porque lo he vivido. Conozco cómo actúa la ansiedad y esta también llega cuando pasamos horas y horas mirando las noticias cuando sabemos que muchas de estas suelen ser negativas. Cuida tu salud emocional y trata de ver lo justo y necesario. Estar por horas frente a las noticias puede ser nocivo para tu bienestar. Se que no es fácil, pero tienes que hacerlo por ti y tu familia.
Para quienes estamos fuera de Venezuela, como cristianos, tengamos consideración por el dolor y la angustia que genera estar en esa situación. Hay muchos que les quieren explicar cuestiones políticas o geopolíticas a los venezolanos, quienes, en su mayoría, están padeciendo esta situación. Si eres cristiano, lleva un mensaje de esperanza, de paz, de fortaleza. En primer lugar, extiende tu mano para ayudar y, si conoces a algún venezolano, ora por esa persona; tómate esto en serio y ora unos minutos por él. Luego, en su momento, habrá tiempo para lo otro.
A quienes son cristianos y hermanos nuestros en Venezuela. No bajen los brazos, sigan haciendo lo que están haciendo sin perder la calma, hagan su vida sin estar pendientes de lo político todo el tiempo, es necesario relajar. Todo en su momento llegará.
Luego, será necesario para la reconstrucción del país numerosos líderes en los campos de la economía, la educación, la salud y la cultura para poder erigir una nación. Sigue preparándote en la asignación que Dios te dio, que en su momento será útil para el bien del país. Dios es fiel y cumplirá lo que ha prometido. Les mando un abrazo de esperanza a mis amigos y hermanos de Venezuela.
Por Omar Sarmiento
