Según la Lista Mundial de la Persecución 2026 (LMP), 1 de cada 7 cristianos en el mundo, lo que se traduce en más de 388 millones de cristianos, enfrentan altos niveles de persecución y discriminación por causa de su fe, la mayoría de ellos en paises islámicos y/o comunistas.
Dicho informe ha revelado datos sorprendentes: aproximadamente el 68% de los países incluidos en la Lista Mundial de la Persecución tienen al islam como religión oficial o mayoritaria. Esto significa que más de dos tercios de los contextos más hostiles para los cristianos se concentran en Estados donde el islam está institucionalmente ligado al poder político, legal o social
Si bien la LMP no afirma que la persecución sea inherente al islam como religión, identifica patrones estructurales recurrentes en muchos países de mayoría islámica:
- Fusión entre religión y Estado: en numerosos países, el islam no solo es la religión mayoritaria, sino la base de la legislación (sharía), lo que limita severamente la libertad religiosa.
- Prohibición o penalización de la conversión: convertirse del islam al cristianismo suele ser considerado apostasía, castigada legal o socialmente (Irán, Afganistán, Arabia Saudí).
- Presión social extrema: aun donde no hay penas legales, las familias, tribus y comunidades ejercen violencia, amenazas o aislamiento contra los conversos.
- Accionar de grupos islamistas armados: en regiones como África subsahariana, milicias yihadistas atacan de forma sistemática a comunidades cristianas (Nigeria, Somalia, Malí)

Entre los 10 países con persecución extrema, la mayoría son islámicos, entre ellos: Somalia, Yemen, Irán, Afganistán, Libia, Pakistán, Sudán. Estos países concentran los niveles más altos de asesinatos, desplazamientos forzados, secuestros y cierre de iglesias registrados por la LMP.
Un caso especialmente grave es Nigeria, donde grupos islamistas y milicias etnorreligiosas fueron responsables de 3.490 de los 4.849 cristianos asesinados en el período analizado, lo que representa más del 70% del total mundial
La persecución a los cristianos también se da en regímenes ideológicos no religiosos, especialmente de raíz comunista o socialista autoritaria. Dichos regímenes presentan patrones sistemáticos de restricción a la libertad religiosa, tales como el control ideológico del Estado; la desconfianza estructural hacia cualquier organización independiente, incluidas las iglesias; la identificación de la religión como una amenaza política o foco de disidencia y la subordinación del culto al poder estatal
En estos contextos, la fe no es perseguida por razones teológicas, sino porque compite con la lealtad al partido o al Estado.
Desde una perspectiva de derechos humanos, la LMP subraya que la persecución a los cristianos no es un fenómeno aislado ni cultural, sino una crisis sistemática de libertad religiosa, especialmente grave en contextos donde una religión oficial domina el aparato estatal y social. El artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos —que garantiza el derecho a cambiar y manifestar religión— es frecuentemente vulnerado en estos países, afectando de manera directa a millones de cristianos
Por Abigail Pajello
