Las infecciones de transmisión sexual (ITS) continúan aumentando en Europa y han alcanzado los niveles más altos registrados desde que comenzaron los sistemas de monitoreo continentales. La situación ha llevado a organismos de salud pública a pedir medidas urgentes para contener una tendencia que se mantiene en ascenso desde hace más de una década.

Los datos más recientes publicados por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades muestran un crecimiento sostenido en diversas infecciones, especialmente gonorrea y sífilis, que registraron cifras históricas durante el último año analizado.
Uno de los datos que más preocupa a las autoridades sanitarias es el aumento de la sífilis congénita, una enfermedad que puede transmitirse durante el embarazo y provocar graves consecuencias para el bebé, incluyendo partos prematuros, malformaciones y otras complicaciones de salud.
La gonorrea se ha convertido en una de las infecciones con mayor crecimiento en Europa, acumulando más de cien mil diagnósticos en el último año y mostrando un incremento significativo en comparación con los registros de la década pasada.
Por su parte, los casos de sífilis también continúan aumentando. Los informes indican que la enfermedad ya supera ampliamente los niveles registrados hace diez años y afecta principalmente a adultos jóvenes.

Los especialistas advierten que la expansión de estas infecciones no se limita a grupos específicos, sino que se observa en distintos sectores de la población. Además, señalan que la disminución en el uso de métodos de protección y ciertos cambios en los hábitos sexuales estarían contribuyendo a la propagación de estas enfermedades.
Otro fenómeno que preocupa a los expertos es el incremento de prácticas de alto riesgo asociadas al consumo de sustancias psicoactivas durante encuentros sexuales, una tendencia que, según diversos estudios, aumenta considerablemente la probabilidad de contraer infecciones.
España aparece entre los países con mayor cantidad de diagnósticos registrados en varias de estas enfermedades, situándose en algunos casos entre los primeros puestos de Europa tanto en números absolutos como en incidencia poblacional.
Las autoridades sanitarias insisten en la necesidad de fortalecer las campañas de prevención, promover la detección temprana y reforzar la educación sobre salud sexual para evitar que la tendencia continúe creciendo durante los próximos años.
El informe también pone de manifiesto un desafío cada vez más visible para los sistemas de salud europeos: el aumento sostenido de enfermedades que muchos expertos consideraban controladas o en retroceso hace apenas unas décadas.