Cada 14 de junio, Estados Unidos celebra el Día de la Bandera, una fecha que recuerda la adopción oficial de la bandera nacional por parte del Congreso Continental en 1777. Sin embargo, la jornada también está vinculada a otro acontecimiento histórico ocurrido casi dos siglos después.
El 14 de junio de 1954, el presidente Dwight D. Eisenhower firmó la ley que incorporó la frase “Una nación bajo Dios” (“One Nation Under God”) al Juramento de Lealtad de Estados Unidos, una expresión que desde entonces forma parte de uno de los símbolos cívicos más conocidos del país.

El Juramento de Lealtad fue redactado originalmente en 1892 por Francis Bellamy, un ministro bautista y escritor de la revista The Youth’s Companion. Su versión inicial decía: “Juro lealtad a mi bandera y a la República que representa, una nación indivisible, con libertad y justicia para todos”.
Según registros históricos, el texto fue creado en el marco de las actividades organizadas para conmemorar el 400.º aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a América. Con el paso de los años, el juramento comenzó a ser utilizado en escuelas y actos públicos en todo el país.
En 1923, se introdujo una modificación al texto para incluir la expresión “los Estados Unidos de América”, con el objetivo de evitar ambigüedades respecto a la bandera mencionada en el juramento.
Posteriormente, el 22 de junio de 1942, el Congreso reconoció oficialmente el Juramento de Lealtad al incorporarlo al Código de la Bandera de los Estados Unidos.
La incorporación de la frase “Una nación bajo Dios” se produjo en un contexto marcado por la Guerra Fría y las tensiones ideológicas entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética. Durante la firma de la ley, Eisenhower sostuvo que la referencia a Dios reflejaba la importancia de la fe religiosa en la historia y el futuro de la nación estadounidense.
El mandatario afirmó que la medida contribuiría a reafirmar los valores espirituales del país en un período caracterizado por profundas tensiones internacionales y por el temor a un conflicto nuclear.
Desde entonces, millones de estudiantes y ciudadanos estadounidenses han recitado el Juramento de Lealtad incluyendo la expresión “Una nación bajo Dios”, una frase que continúa formando parte de la vida cívica y cultural de Estados Unidos más de siete décadas después de su incorporación.