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Franklin Graham alerta sobre el brote de ébola en Congo y pide oración por los equipos de ayuda

El presidente de Samaritan’s Purse, Franklin Graham, expresó su preocupación por el avance del brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y aseguró que la situación podría ser más grave de lo que se estimó inicialmente.

Según explicó, la organización cristiana de ayuda humanitaria desplegó un importante operativo en el noreste del país, considerado actualmente el epicentro de la emergencia sanitaria. Allí se instalaron dos centros de tratamiento de ébola con capacidad para 40 camas cada uno, destinados a atender el creciente número de pacientes.

Graham afirmó que la organización cuenta actualmente con 70 integrantes en el equipo de respuesta, entre médicos, enfermeros, técnicos y personal de apoyo. Sin embargo, advirtió que el desafío va mucho más allá de la atención médica.

“Creemos que el brote es mucho peor de lo que se pensó inicialmente”, señaló, al explicar que la enfermedad podría haberse propagado durante varias semanas antes de ser detectada.

Un operativo complejo en medio de condiciones difíciles

Uno de los centros fue construido desde cero en la ciudad de Bunia, mientras que el segundo fue instalado en Nyankunde, cerca de un hospital con el que Samaritan’s Purse trabaja desde hace años.

El líder evangélico explicó que cada instalación requiere una infraestructura propia para funcionar. Además de la atención sanitaria, es necesario contar con sistemas de agua potable, almacenamiento, energía eléctrica y equipamiento especializado.

Debido a la inestabilidad de la red eléctrica local, la organización utiliza generadores propios para mantener operativos los centros de tratamiento.

El desafío de proteger al personal médico

Graham también describió las estrictas medidas de seguridad que deben seguir quienes trabajan directamente con los pacientes.

Cada miembro del personal debe utilizar trajes de protección que cubren completamente el cuerpo, sin dejar ninguna parte de la piel expuesta. Debido a las altas temperaturas y al esfuerzo físico que implica trabajar bajo esas condiciones, cada turno dentro de las áreas de riesgo se limita a aproximadamente 30 minutos.

Luego de cada intervención, los trabajadores deben pasar por rigurosos procesos de descontaminación antes de retirarse a zonas de descanso.

Pruebas lentas y creciente preocupación

Otro de los obstáculos mencionados por Graham es la demora en los diagnósticos.

Actualmente, las pruebas administradas por las autoridades pueden tardar entre 4 y 8 días en arrojar resultados. Según explicó, si la organización contara con laboratorios propios, los análisis podrían completarse en apenas unas horas.

La demora complica la identificación temprana de los casos y aumenta la preocupación sobre la verdadera magnitud del brote.

Pacientes, pérdidas y esperanza

Durante la apertura de los centros de tratamiento, numerosas personas acudieron en busca de atención médica. Graham destacó la confianza que muchas comunidades han depositado en el trabajo realizado por Samaritan’s Purse.

Sin embargo, también compartió algunas de las situaciones más dolorosas que enfrentan los equipos en terreno. Entre ellas, la muerte de un bebé afectado por el virus y el fallecimiento de dos empleados de la organización a causa del ébola.

Según indicó, ambos formaban parte de los aproximadamente 300 empleados permanentes que Samaritan’s Purse tiene en la República Democrática del Congo.

A pesar de las dificultades, Graham señaló que también existen señales alentadoras. En distintos centros de tratamiento ya se han registrado pacientes que lograron recuperarse y recibir el alta médica.

Un llamado a la oración

El dirigente cristiano estima que el brote podría alcanzar su punto máximo dentro de 2 o 3 semanas, aunque advirtió que podrían pasar varios meses antes de que desaparezca completamente.

Además, explicó que la rotación constante de los equipos presenta desafíos adicionales, especialmente debido a las restricciones fronterizas entre la RDC y Uganda y a los posibles períodos de cuarentena para quienes regresan a otros países.

Por ese motivo, Graham hizo un llamado a los cristianos de todo el mundo para que oren por los trabajadores de primera línea, los pacientes afectados y las comunidades que enfrentan esta emergencia sanitaria.

“Necesitamos oración”, afirmó, al pedir que Dios continúe guiando y protegiendo a quienes sirven en medio de la crisis.