Cristianos en Política

Se buscan candidatos cristianos

Hace rato comenzaron las mesas a reunirse para discutir los planes electorales de 2027, lo que claramente implica el comienzo de la consideración de nombres para las candidaturas al Congreso Nacional, las legislaturas provinciales y los concejos deliberantes municipales.

Y, tal como hemos experimentado en los últimos años, estoy totalmente seguro de que muchos de esos nombres serán los de cristianos fieles.

Así que me atrevo a enumerar una serie de consejos, por si el amigo lector recibe un llamado al celular ofreciéndole un lugar en alguna de las listas.

Vamos de lo ideal a lo general, para entender la progresión de mis sugerencias.

  1. Pasar de la militancia general a ocupar una banca debería considerarse un gran honor y privilegio. Ser elegido para representar a la ciudadanía con tu voz y tu voto es una enorme bendición.
  2. Es una oportunidad de servicio única. Entendemos que desde ese lugar se pueden concretar buenas ideas, transformadas en políticas públicas para el bien común.
  3. Habrá mayor exposición pública. Discursos, actitudes y reacciones serán puestos bajo la lupa en forma constante, y hay que estar preparado y dispuesto para que esto suceda.
  4. Es un espacio para que la profesión y los saberes brillen en favor de la ciudadanía. Saber qué hacer y qué decir siempre será apreciado en medio de una política, en general, mediocre.
  5. El trabajo en equipo será fundamental para mantener en alto la calidad de la gestión legislativa. Nadie sabe todo y todos necesitamos a nuestro lado a quienes saben. Elegir cuidadosamente a los asesores es clave.
  6. Tema delicado: te pedirán que apoyes ideas con las que quizás no estés de acuerdo. Y no es sencillo tomar la decisión respecto de la obediencia partidaria, al menos en todos los casos. Mi opinión es analizar cada situación sin generalizar, para saber luego qué decidir y, sobre todo, aceptar las consecuencias de esa decisión. Esto es política, y no siempre se puede estar totalmente de acuerdo con todo.
  7. Hay que estar dispuesto a dedicar tiempo a la campaña. Esto incluye viajes y visitas a ciudades y organizaciones. También prensa y mucho discurso electoral. Sugiero saber de qué se habla, opinar con humildad y, sobre todo, nunca mentirle a la gente.
  8. Respetar los liderazgos partidarios muestra madurez, ubicación y humildad. Hay que saber que siempre habrá alguien que dé las órdenes. Y, según el lugar en la lista, hay que obedecer las instrucciones. No seamos Diótrefes.
  9. Seguro vas a enfrentarte con otros candidatos cristianos. El respeto y una actitud amistosa hacen la diferencia allí donde lo común es querer destruir al adversario político.
  10. Hay que considerar el triunfo pensando también en la estructura de la gestión y en los temas que serán parte de ella. Conocer las comisiones y pensar en cuáles se puede participar con mejores posibilidades de hacer una gestión destacada.
  11. Hay que estar preparado para la derrota electoral. Muchas veces las cosas no suceden como esperamos, ni siquiera reflejan el inmenso trabajo realizado. Hay muchos factores dentro de la política que deciden una elección, y varios son muy negativos. Es así.
  12. Tener un espíritu sensible y humilde de gratitud hacia quienes abrieron la puerta para la candidatura. No olvidar a quienes nos valoraron y apoyaron es muy importante como parte de nuestro testimonio cristiano.
  13. Por último, valorizar la experiencia. Fui candidato dos veces y perdí dos veces, con todo éxito. Pero lo que aprendí es invalorable. El trato con la gente, el equipo, las discusiones y los acuerdos: todo forma parte de un gran tesoro político que nos ayuda a madurar y… quizás, a prepararnos mejor para la próxima vez.