Cristianos en Política

El precio de ser un reformador

Un par de días atrás, un gran amigo del Perú me compartía su frustración, mezclada con desesperación, por la situación política e institucional de su hermoso país. Pocas cosas generan tanta tristeza y enojo como cuando los gobernantes se burlan del pueblo, le roban sus recursos y pretenden obtener impunidad.

Todavía sigo sin poder responder cuando, desde el extranjero, me preguntan cómo es posible que un país tan rico como el nuestro viva en una miseria integral constante desde hace más de 50 años. Percibo señales contundentes de cambio, pero es obvio que el camino que estamos transitando hoy no es fácil.

Doy gracias a Dios por la innumerable cantidad de ciudadanos argentinos de bien que se levantan para alzar su voz con valentía contra quienes pretenden insistir en que el populismo progre es lo que el país necesita. Hoy solo defendemos la libertad, el trabajo y el mérito de alcanzar metas en la vida a costa de sacrificio y esfuerzo.

Sin embargo, percibo que falta un poco más de liderazgo contundente y radical para esta hora nacional. Déjenme expresarlo de esta manera y reflexionemos juntos:

  1. ¿Será que habrá alguien dispuesto a romper los moldes de la vieja política corrupta e iniciar un movimiento sostenido en la transparencia y la ética?
  2. ¿Habrá alguien dispuesto a llamar malo a lo malo y bueno a lo bueno, aun bajo la presión de esta cultura relativista?
  3. ¿Podrá demostrar con claridad que su finalidad es servir a la Patria y no enriquecerse con los fondos del Estado?
  4. ¿Tendrá vocación democrática para permitir escuchar todas las voces y no censurar al que piensa diferente?
  5. ¿Va a allanar el camino de la Justicia para que, al fin, se respete la Constitución Nacional y las leyes vigentes?
  6. ¿Será tan valiente como para llevar hasta las últimas consecuencias el funcionamiento de la Justicia, para que los corruptos dejen de disfrutar de esta impunidad tan obscena?
  7. ¿Habrá alguien capaz de hablar palabras de verdad al pueblo y no mentiras acomodadas a su conveniencia política?
  8. ¿Llamará a formar equipo a gente capaz y no a inútiles fieles a un relato ideológico mentiroso?
  9. ¿Habrá alguien que corte el vínculo que tiene el narcotráfico con el poder político?
  10. ¿Tendremos alguien que impulse la educación en todos sus niveles y deje de sembrar subsidios de ignorancia a largo plazo?
  11. Si es un hombre de fe, ¿podrá salir de los espacios tan cómodos de la religiosidad para ocupar ese rol profético que tanto necesitamos?

Y así podríamos seguir.

Se me ocurre que los argentinos nos llenamos la boca hablando de San Martín, Belgrano, Moreno y otros grandes patriotas. Decimos que los admiramos, pero no los imitamos. Parece que el precio es tan alto…

Mi pregunta final es si encontraremos personas que estén, como ellos, dispuestas a dar la vida por el país, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino; invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia.

Solo me pregunto eso.

¿Habrá alguien?