La Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA) y el Club Atlético River Plate suscribieron un convenio para fortalecer el acompañamiento espiritual de deportistas, socios y empleados de la institución. Una iniciativa que pone en el centro a las personas y abre una puerta de esperanza para las nuevas generaciones que sueñan con crecer en el fútbol sin dejar de lado sus valores.
En el fútbol, detrás de cada camiseta hay una historia. Hay sueños, sacrificios, familias que acompañan, momentos de alegría y también etapas difíciles. Por eso, el acompañamiento espiritual puede convertirse en una herramienta valiosa para quienes transitan el exigente camino del deporte de alto rendimiento.
Con esa mirada, ACIERA y River Plate dieron un nuevo paso al firmar esta semana un convenio destinado a brindar acompañamiento espiritual a deportistas, socios y empleados de la institución, en un acuerdo que busca sumar escucha, contención y servicio.
La firma tuvo lugar en el espacio interreligioso del club y contó con la participación de representantes de ACIERA, de la Conferencia Episcopal Argentina, de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y del Centro Islámico, reflejando además el espíritu de diálogo y convivencia que caracteriza este espacio.
En representación de ACIERA participaron su presidente, Pr. Christian Hooft, junto a los directivos Rafael Pedace, Jorge Ariel Gómez y Jael Ojuel, y los integrantes de la Mesa de Deportes, Julio Bautista y Pablo De Sario.
Por River Plate estuvieron presentes el vicepresidente segundo, Ignacio Villarroel, y Roberto Dabusti, titular de la Comisión Interreligiosa, además de integrantes de la Comisión Directiva y autoridades de Culto de distintos niveles de gobierno.
Uno de los aspectos más destacados del convenio es el acompañamiento a los jóvenes de las divisiones inferiores. Muchos de ellos llegan desde distintas provincias y regiones del país con el sueño de convertirse algún día en futbolistas profesionales, pero también atraviesan una etapa fundamental de formación personal.
En ese sentido, Christian Hooft destacó la importancia de poder acompañar a estos jóvenes no solamente en su desarrollo deportivo, sino también en aquellos desafíos personales que forman parte del camino.
Por su parte, Ignacio Villarroel valoró el aporte que pueden realizar las distintas comunidades religiosas desde una perspectiva de servicio, escucha y acompañamiento, poniendo en primer lugar a las personas.
River Plate cuenta con más de 7.000 deportistas distribuidos en 50 disciplinas y alrededor de 350.000 socios, por lo que el alcance de esta iniciativa puede trascender ampliamente al fútbol y convertirse en un espacio de acompañamiento para quienes forman parte de la comunidad riverplatense.
Porque formar un deportista también es formar una persona. Y en ese camino, los valores, la familia, la disciplina, la perseverancia y la fe pueden convertirse en pilares capaces de sostener los sueños cuando los resultados no llegan inmediatamente.
Sembrar hoy para los grandes sueños de mañana
Cada joven que entra a una cancha lleva mucho más que una pelota: lleva expectativas, historias y sueños. Algunos llegarán a jugar en los grandes estadios; otros encontrarán en el deporte una escuela para la vida.
Por eso, que una institución histórica del fútbol argentino abra espacios para el acompañamiento espiritual representa una oportunidad para sembrar valores en las nuevas generaciones.
El deporte y la fe pueden encontrarse allí donde más importa: en la formación del corazón.
Y quizás, entre tantos entrenamientos, partidos y sueños de llegar a Primera, también se estén formando jóvenes capaces de entender que el verdadero éxito no se mide solamente en goles, títulos o trofeos, sino en la persona que uno llega a ser.
Hoy se firma un convenio. Mañana, con trabajo, fe y acompañamiento, pueden comenzar a escribirse historias mucho más grandes.
Por Maby Pastrana
