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Cuando la Cultura normaliza el consumo

Música, redes y consumo: ¿estamos normalizando las adicciones en los jóvenes?

La música y los contenidos digitales no solo entretienen: también transmiten estilos de vida. Especialistas advierten que los imaginarios sociales que circulan en la cultura popular influyen en la forma en que muchos jóvenes perciben el consumo de alcohol y drogas.

En la actualidad, la música ocupa un lugar central en la vida cotidiana de millones de jóvenes. No solo acompaña momentos personales o sociales, sino que también se convierte en un espacio donde se construyen identidades, valores y formas de interpretar el mundo. Sin embargo, en la era de las redes sociales y los videoclips, su influencia va mucho más allá del entretenimiento.

En este sentido, cuando ciertas conductas aparecen repetidamente en canciones, videoclips o contenidos virales, pueden instalarse como parte natural de determinados estilos de vida. En el caso de los jóvenes, que atraviesan procesos de construcción de identidad y búsqueda de pertenencia, estos mensajes culturales adquieren una influencia significativa.

En Argentina, los datos reflejan la magnitud del problema. Según el Observatorio Argentino de Drogas de SEDRONAR, más del 60 % de los estudiantes secundarios afirmó haber consumido alcohol alguna vez en su vida, mientras que aproximadamente uno de cada seis adolescentes declaró haber probado marihuana al menos una vez. El mismo organismo indica que la edad promedio de inicio en el consumo de alcohol se sitúa entre los 13 y 14 años, una etapa especialmente sensible en términos de desarrollo personal y social.

El sociólogo argentino Mario Margulis, reconocido por sus estudios sobre juventud y cultura urbana, sostiene que las identidades juveniles se construyen en diálogo permanente con los consumos culturales. En ese sentido, los jóvenes no solo consumen entretenimiento: también encuentran en él referencias simbólicas que influyen en su manera de comprender la realidad y de relacionarse con su entorno.

Esto ayuda a entender por qué la repetición constante de determinados modelos culturales puede contribuir a la normalización de prácticas que implican riesgos para la salud.

Cuando estos mensajes se repiten millones de veces en canciones, videos y redes sociales, dejan de percibirse como excepcionales y comienzan a formar parte de lo que muchos jóvenes interpretan como normal.

Las adicciones y los consumos problemáticos responden a múltiples factores: condiciones sociales, familiares y emocionales. Sin embargo, el contexto cultural en el que crecen los jóvenes moldea su interpretación de ciertos comportamientos y la percepción del riesgo que estos implican.

Frente a esta realidad, reflexionar sobre los mensajes de la cultura popular es una herramienta fundamental de prevención. Comprender cómo se construyen los imaginarios sociales permite cuestionar los discursos que naturalizan el consumo y abrir espacios de diálogo que promuevan decisiones más informadas y responsables.

Por: Abril Cesia Rios

Fuentes:
Cifras que preocupan: a qué edad comienzan a consumir alcohol, vapeadores y drogas los adolescentes en Argentina ●https://share.google/LYInILbA4HXu3NhCR

●https://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/sitios_catedras/practicas_profesionales/788_salud_adol/material/juventud_mas_que_palabra.pdf

●https://antonioroman.info/imaginarios-sociales/#:~:text=Para%20Castoriadis%20(1975)%2C%20un,restricciones%20para%20el%20accionar%20de