Cuba atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. El deterioro interno, la crisis económica y el aislamiento internacional colocan al gobierno de Miguel Díaz-Canel en una situación de extrema fragilidad. En este escenario, las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvieron a encender el debate al afirmar que el régimen comunista cubano estaría “a punto de caer”, tras la captura de Nicolás Maduro y la pérdida del apoyo económico venezolano.

Según Trump, el corte del suministro de petróleo y recursos provenientes de Caracas dejó a la isla sin uno de sus principales sostenes. Para el mandatario estadounidense, la presión económica y diplomática sería suficiente para provocar un punto de quiebre, sin necesidad de una intervención militar directa. Sus palabras se inscriben en una política exterior crítica hacia gobiernos que, asegura, reprimen libertades básicas, como Cuba, Venezuela, Irán y Corea del Norte.
La situación de los cristianos en la isla refuerza ese diagnóstico. Desde hace décadas, el Partido Comunista controla de cerca la actividad religiosa. Pastores y líderes cristianos enfrentan vigilancia, interrogatorios, amenazas y restricciones, mientras muchas iglesias funcionan sin reconocimiento legal, expuestas a multas, confiscaciones y hostigamiento constante. Incluso las familias creyentes sufren presiones, con advertencias que alcanzan a sus hijos y su sustento diario.
Organizaciones internacionales advierten que Cuba se ha convertido en uno de los países más complejos del hemisferio occidental para vivir la fe cristiana con libertad. En este contexto, las declaraciones sobre una posible caída del régimen despiertan esperanza en algunos sectores y cautela en otros, ante el temor de represalias y mayor inestabilidad interna.
Cuba no enfrenta solo una crisis política o económica, sino una crisis de derechos y dignidad. Más allá de los discursos y escenarios geopolíticos, líderes de la Iglesia Perseguida llaman a no olvidar a los cristianos cubanos y a orar por una transformación real que abra caminos de libertad, respeto y paz para todo el pueblo.
Por Maby Pastrana
