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EE.UU.: incorpora el aborto y las cirugías trans en menores a la lista de violaciones de derechos humanos

El gobierno de Estados Unidos anunció un giro trascendente en su política exterior: a partir de ahora, los informes anuales del Departamento de Estado incluirán como violaciones de derechos humanos los procedimientos de transición de género en menores, las políticas de diversidad y equidad (DEI), las restricciones a la libertad de expresión y los abortos financiados con fondos públicos.

La decisión fue comunicada por Tommy Pigott, portavoz adjunto del Departamento de Estado, quien afirmó que la administración del presidente Donald Trump busca frenar prácticas que —según señaló— han sido impulsadas por “ideologías destructivas” en los últimos años. Pigott aseguró que el gobierno evaluará estos temas tanto en países que reciben asistencia estadounidense como en los Estados miembros de Naciones Unidas.

Nuevas directrices para el monitoreo internacional

Los funcionarios estadounidenses deberán documentar una serie de prácticas consideradas infracciones graves a los derechos fundamentales. Entre ellas se incluyen:

  • Tratamientos hormonales y cirugías de cambio de sexo en menores.
  • Abortos financiados por gobiernos y el uso de medicamentos abortivos.
  • Sanciones o procesos oficiales por expresiones catalogadas como “discursos de odio”.
  • Programas laborales o educativos basados en criterios de acción afirmativa o DEI.
  • Políticas que faciliten la migración masiva o irregular.
  • Casos de eutanasia forzada o coercitiva.
  • Agresiones y restricciones a la libertad religiosa, incluidas manifestaciones antisemitas.
  • Abusos médicos como pruebas forzadas, extracción ilegal de órganos y manipulación genética de embriones.

Apoyos y reacciones

Diversas organizaciones celebraron el anuncio. Students for Life sostuvo que reconocer el aborto como violación de derechos humanos es un paso necesario, afirmando que se trata de “la principal causa de muerte en el mundo”.

Kristina Rasmussen, directora de la organización médica Do No Harm, respaldó la medida y destacó que visibilizar estas prácticas es, en su opinión, “el primer paso para combatir ideologías que dañan a los más vulnerables”.