Hace unas semanas, el Observatorio de las Creencias en Argentina (OCREAR) de la UBA publicó un informe sobre las identidades religiosas del país. El relevamiento identifica una transformación sostenida del mapa religioso argentino, caracterizada por el quiebre de la hegemonía católica, mientras avanzan en número la religión evangélica y la población sin filiación religiosa —categoría que agrupa a quienes no declaran ninguna religión, a los agnósticos y a los ateos—.
Según OCREAR, estas tendencias configuran un escenario de creciente pluralización del campo religioso.
El informe identifica tres variables clave detrás de esta transformación:
- Género: las mujeres presentan mayor vinculación institucional con la religión, especialmente en el campo evangélico, mientras que los hombres muestran una mayor tendencia a declararse sin filiación religiosa.
- Edad: la edad emerge como la variable más explicativa del cambio religioso. Los jóvenes de 16 a 29 años son notablemente menos católicos (44,6%) que los adultos de 50 años y más, entre quienes el catolicismo conserva una posición dominante (69%). En las generaciones más jóvenes crecen tanto la afiliación evangélica (23,6%) como la no filiación religiosa (31%), lo que permite hablar de un proceso de reemplazo generacional antes que de una variación coyuntural.
- Nivel educativo: el mapa religioso también se segmenta socialmente. Los sectores con menor nivel educativo muestran mayor adhesión al campo evangélico (22,5%), asociado a redes de contención social y comunitaria, mientras que la población sin filiación religiosa crece en los niveles educativo medio y alto (28,5% y 27,9%, respectivamente).
A esto se suma una diferencia territorial: el catolicismo tiene mayor presencia en el interior del país (59,4%), mientras que la falta de filiación religiosa se concentra más en el Área Metropolitana de Buenos Aires (26,1%).
Argentina en el contexto latinoamericano
Un informe de Pew Research Center permite situar estos datos en una perspectiva regional. Entre 2014 y 2024, la proporción de católicos cayó entre 9 y 19 puntos porcentuales en los seis países analizados. Argentina registró una caída de 13 puntos (de 71% a 58%), mientras que Colombia tuvo el descenso más pronunciado, de 19 puntos (de 79% a 60%). Pese a esta caída generalizada, el catolicismo sigue siendo la religión mayoritaria en la región.
En contraposición, la población sin filiación religiosa se duplicó en Argentina, Brasil y Chile; se triplicó en México y Perú; y casi se cuadruplicó en Colombia. El protestantismo, en cambio, se mantuvo relativamente estable en la región e incluso creció levemente en algunos países —en Brasil, por ejemplo, pasó de 26% a 29%—.
Una tendencia de largo plazo
Según estimaciones de la World Religion Database citadas por Pew, el catolicismo viene declinando en la región al menos desde la década de 1970. Argentina es uno de los casos más emblemáticos: la proporción de católicos en la población total (incluyendo niños) cayó de 97% en 1900 a 82% en 2000; ya restringido a la población adulta, pasó de 71% en 2013-14 a 58% en 2024.
La creencia en Dios resiste pese a la caída institucional
Aunque la afiliación religiosa retrocede con fuerza en toda la región, la creencia en Dios se mantiene extremadamente alta. Según Pew Research Center, entre el 89% y el 98% de los adultos de los seis países relevados afirma creer en Dios, con Brasil a la cabeza (98%) y Chile en el extremo más bajo (89%), aun así una cifra mayoritaria.

Este dato es clave para desmentir una lectura simplista del fenómeno: dejar la religión institucional no equivale a dejar de creer. Incluso entre los “sin filiación religiosa” —el grupo que más creció en la última década— la mayoría sigue creyendo en Dios. En Brasil, por ejemplo, el 92% de los “nones” cree en Dios; en México, esa proporción casi se duplicó en diez años, pasando de 39% a 76%. Es lo que la sociología describe como “creer sin pertenecer”: la religiosidad persiste, pero se desvincula de las instituciones formales, un patrón que el propio informe de OCREAR identifica también en Argentina.
El informe de Pew agrega otro dato interesante: comparados con los cristianos de Europa, los “sin filiación religiosa” de América Latina resultan, en promedio, igual de religiosos. En materia de creencia en Dios, frecuencia de oración e importancia personal de la religión, los “nones” latinoamericanos se ubican en niveles similares a los de cristianos practicantes en países como Suecia o Italia.
Aunque los datos de OCREAR puedan mostrar en primer plano una secularización en la región, principalmente del catolicismo, la tendencia más significativa es la persistencia de la creencia en Dios pese a las instituciones religiosas.
Por: Abigail Pajello
