En un contexto de profundos cambios políticos y sociales, el sector evangélico argentino dio un paso histórico: a partir del 10 de diciembre, dos senadoras y siete diputados cristianos asumirán bancas en el Congreso Nacional. Su llegada no solo amplía la representación de la fe evangélica en la esfera pública, sino que también refleja una nueva etapa en la participación ciudadana de los creyentes.
De acuerdo con un estudio del Conicet, el 15,3% de los argentinos se identifica como evangélico, lo que equivale a más de siete millones de personas. Las estadisticas muestran que en el 2008 ese número era del 9%. El crecimiento, del 70% en once años, se consolidó especialmente entre jóvenes y sectores populares, evidenciando la presencia activa de las iglesias en lugares donde el Estado y la política muchas veces no llegan.

Esta expansión social ahora tiene su correlato institucional. En el Senado estarán Nadia Márquez, referente de la iglesia Jesús es Rey e hija de un pastor neuquino, y Vilma Bedia, pastora jujeña que se define como “evangélica, madre y abuela”. En Diputados se sumarán Maira Frías (Chubut), Miguel Rodríguez (Tierra del Fuego), Mónica Becerra (San Luis) y otros dirigentes que promueven una agenda enfocada en la defensa de la vida, la familia, la salud mental y la educación con valores.
El crecimiento del espacio evangélico no puede leerse solo en términos políticos. Representa, sobre todo, una respuesta espiritual a una sociedad en crisis de sentido. En tiempos de desencanto y división, el pueblo cristiano levanta una bandera distinta: la del servicio, la honestidad y la fe que transforma.
El Presidente Javier Milei mantuvo vínculos cercanos con distintos líderes evangélicos, participando en cultos y encuentros donde destacó “el valor de quienes oran por la Nación”. Además, el Decreto 486/2025 marcó un hito al permitir que las iglesias se constituyan jurídicamente sin depender de figuras civiles, reconociendo así su identidad espiritual y su rol comunitario.
Para muchos, este momento es un “fenómeno político”; para otros, es una señal de los tiempos. Una generación de hombres y mujeres que no se avergüenzan del Evangelio que comienza a ocupar lugares de decisión, con el desafío de llevar principios bíblicos a los ámbitos donde se hacen las leyes.
En palabras de Proverbios 29:2:
“Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra.”
Desde Cristianos en Política, celebramos este paso de fe y compromiso. Porque no se trata solo de ocupar bancas, sino de servir con integridad, representar los valores del Reino y demostrar que la luz también puede brillar en los espacios de poder.
Maby Pastrana
