Cinco ciudadanos iraníes fueron condenados a un total de 50 años de prisión por actividades vinculadas exclusivamente al ejercicio de su fe cristiana, como la oración, el bautismo y la distribución de Biblias, según denunciaron organizaciones internacionales de derechos humanos y libertad religiosa.

La sentencia fue dictada por el Tribunal Revolucionario de Teherán y se basa en artículos recientemente enmendados del Código Penal iraní, utilizados de forma recurrente para criminalizar la actividad religiosa de minorías no islámicas. Los condenados son dos hombres y tres mujeres que ya habían enfrentado detenciones previas por su participación en iglesias domésticas.
El fallo judicial fue emitido el 21 de octubre, aunque los detenidos fueron notificados recién a fines de noviembre y comienzos de diciembre, momento desde el cual contaron con un plazo limitado para presentar una apelación.
Entre los condenados se encuentran el pastor Joseph Shahbazian y Nasser Navard Gol-Tapeh, quienes ya habían pasado seis años en prisión por su participación en reuniones cristianas privadas. Ambos fueron arrestados nuevamente en febrero de este año. También fueron detenidas Lida, esposa de Shahbazian, Aida Najaflou y una tercera mujer cuya identidad no fue divulgada por razones de seguridad.
El caso es seguido de cerca por Article 18, una organización cristiana que trabaja en defensa de la libertad religiosa en Irán y otros países donde los creyentes sufren persecución. Su nombre hace referencia al Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que garantiza la libertad de pensamiento, conciencia y religión.
El director de la organización, Mansour Borji, señaló que las condenas evidencian un patrón sistemático de persecución: “Estos cristianos han sido sentenciados sin otro motivo que la práctica normal de su fe, incluyendo el deseo de compartir sus creencias y permitir que otros accedan a la Biblia”.
Según la ONG, todos los condenados —con excepción de Lida— recibieron penas mínimas de 10 años de prisión. Además, se impusieron fianzas de montos extraordinariamente elevados: Aida Najaflou y Nasser Navard Gol-Tapeh enfrentaron exigencias de 130.000 y 250.000 dólares respectivamente, las más altas registradas para cristianos detenidos en Irán. En el caso del pastor Shahbazian, ni siquiera se fijó una cifra oficial.
Condiciones inhumanas y grave deterioro de la salud
La situación de Aida Najaflou, de 44 años, genera especial preocupación. De acuerdo con International Christian Concern, la mujer padece artritis reumatoide y había sido sometida a una cirugía de columna poco antes de su encarcelamiento.
El 31 de octubre sufrió una caída desde su litera en la prisión de Evin, lo que le provocó una fractura en la columna vertebral. Aunque fue trasladada a un hospital, regresó a la cárcel el mismo día sin recibir el tratamiento necesario. Semanas más tarde, debió ser internada nuevamente debido a una infección en la zona operada.
La abogada defensora de Najaflou expresó públicamente su angustia por el estado de salud de su clienta y solicitó la intervención urgente de las autoridades judiciales ante el riesgo de una lesión irreversible en la médula espinal.
Mientras tanto, organizaciones como Puertas Abiertas advierten que, pese a la fuerte represión estatal, las iglesias domésticas continúan creciendo en Irán. En 2025, el país ocupa el noveno lugar en la Lista Mundial de la Persecución a los Cristianos, reflejando el alto nivel de hostigamiento que enfrentan quienes profesan la fe cristiana.