
En tiempos donde la persecución hacia los cristianos se intensifica en diferentes regiones del mundo, el influencer Maurice Gomis decidió hablar sin filtros y reafirmar públicamente su fe, aun a riesgo de perder seguidores. Su mensaje, sencillo pero contundente, despertó eco en miles de creyentes:
“No importa si pierdo seguidores, porque estoy defendiendo a Jesús; antes que nada, soy cristiano”.
Maurice, conocido en Instagram y TikTok por compartir reflexiones sobre la fe, la realidad social y el valor de la familia, se ha ganado un espacio importante entre jóvenes y adultos que buscan contenido auténtico. Con frecuencia aborda temas como el racismo, el rechazo, la identidad y la importancia de los valores en la vida diaria. Su fortaleza comunicacional radica en la cercanía y la coherencia con la que transmite su mensaje.
En su video más reciente, el influencer vuelve a poner sobre la mesa un asunto que muchos prefieren evitar: la persecución religiosa. Y lo hace con la claridad de quien sabe a quién sigue:
“Yo no quiero ganarme la Tierra, quiero ganarme el cielo”, expresa, reafirmando que su prioridad no es la aprobación social sino la fidelidad a Jesús.

Su postura aparece en un contexto internacional alarmante: más de 380 millones de cristianos viven hoy niveles altos de discriminación y violencia, según organismos como Puertas Abiertas. Las zonas más afectadas incluyen Asia Central, Medio Oriente y varias regiones de África, donde miles de creyentes pierden derechos, oportunidades e incluso la vida por confesar su fe.
Lejos de fomentar el enfrentamiento, Maurice también insiste en el respeto entre religiones y en el amor como puente para la convivencia. En sus redes comparte el testimonio de amigos musulmanes que, al ver la magnitud de la persecución cristiana, expresan solidaridad y reconocen que la violencia jamás representa su fe. Esa apertura lo convierte en un puente de diálogo y entendimiento.
Con cada palabra, Maurice inspira a vivir una fe valiente, sin ocultarse y sin temor al rechazo. Su mensaje recuerda que la vida espiritual no es una competencia por popularidad, sino un camino de verdad, coherencia y amor hacia Dios y hacia los demás.
En una era donde la imagen pesa más que la esencia, y donde el miedo a “no encajar” condiciona incluso la fe, voces como la de Maurice nos invitan a volver a lo esencial: vivir con convicción. Porque cuando Cristo habita en el corazón, callar deja de ser una opción… y testificar se convierte en un acto de amor y esperanza.
Maby Pastrana