Una nueva discusión política volvió a ocupar el centro de la escena nacional, esta vez alrededor de la Defensoría de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. La nueva conducción libertaria de la comisión bicameral decidió dejar sin efecto el concurso que había elegido a la abogada María Paz Bertero como defensora del Niño, y anunció que se abrirá un nuevo proceso de selección.
La decisión generó fuertes cruces entre oficialismo y oposición. Desde La Libertad Avanza sostienen que el concurso anterior presentaba irregularidades y que los plazos legales ya estaban vencidos, por lo que consideran que el procedimiento quedó caído automáticamente. Además, remarcaron que hubo cuestionamientos sobre la transparencia de los exámenes y el acceso a los resultados.
Del otro lado, representantes del peronismo denunciaron que se está desconociendo una decisión que ya había sido aprobada por la Cámara de Diputados en octubre de 2025, donde la candidatura de Bertero recibió amplio respaldo político.

La figura de la abogada también quedó en el centro del debate por su cercanía al espacio político de Axel Kicillof y por su militancia identificada con el “pañuelo verde”, algo que generó rechazo en sectores libertarios y organizaciones civiles.
Mientras tanto, la tensión siguió creciendo dentro de la comisión bicameral. Legisladores opositores cuestionaron incluso la conformación de las autoridades y anunciaron presentaciones judiciales para frenar las decisiones tomadas por el oficialismo.
Más allá de las diferencias partidarias, el tema volvió a abrir una conversación sensible y necesaria: quiénes ocupan los espacios destinados a proteger a la niñez y bajo qué valores se toman esas decisiones.

Porque detrás de cada discusión política, cada voto y cada disputa legislativa, hay algo mucho más importante que los nombres propios o las banderas partidarias: están los derechos y el futuro de miles de niños y adolescentes que necesitan instituciones fuertes, transparentes y realmente comprometidas con su bienestar.
Y quizás ahí esté el verdadero desafío de la política hoy: recordar que antes que adversarios, ideologías o estrategias, existen personas que esperan cuidado, respeto y esperanza.
Por: Maby Pastrana
