24 de marzo: la historia que no siempre se cuenta. Una reflexión sobre los hechos previos al golpe de Estado de 1976 y el contexto de violencia política en la Argentina
El 24 de marzo es un día bastante importante para la historia de nuestro país dado que recuerda a los hechos más tristes de nuestra historia. “Memoria, Verdad y Justicia” es su lema, pero lamentablemente esto no se lleva a cabalidad; una parte de la historia ha sido olvidada.

El contexto previo al golpe
Si bien se recuerda la toma del poder por parte de los militares, quienes derrocaron al gobierno de Isabel Perón, lo que pocas veces se dice es lo que aconteció antes de eso, y es que algunos prefieren que eso no suceda.
No se dice prácticamente nada de la guerra revolucionaria que atravesó nuestro país, generando así un baño de sangre. Que hubo una guerra los documentos lo señalan, por ejemplo la Sentencia de la Cámara Federal alfonsinista, ratificada por la Corte Suprema de Justicia, que en 1985 por Decreto del Poder Ejecutivo ordenó condenar a los miembros de la Junta Militar, señaló que:
“En consideración a los múltiples antecedentes acopiados en este proceso y a las características que asumió el terrorismo en la República Argentina, cabe concluir que, dentro de los criterios de clasificación expuestos, el fenómeno se correspondió con el fenómeno de guerra revolucionaria… algunos de los hechos de esa guerra interna habrían justificado la aplicación de la pena de muerte contemplada en el Código de Justicia Militar… no hay entonces delincuentes políticos, sino enemigos de guerra, pues ambas partes son bélicamente iguales… como se desprende de lo hasta aquí expresado, debemos admitir que en nuestro país sí hubo una guerra interna, iniciada por las organizaciones terroristas contra las instituciones de su propio Estado.”
Como ya el lector se percatará, mi propósito es hablar de aquello que no se cuenta, y esto lo hago porque creo que cuando una Nación olvida su historia pierde parte de su identidad, perdiendo así la brújula a seguir dado que es ella la que nos enseña la dirección que debemos tomar, nos aconseja para evitar los errores del pasado y así dirigirnos a un camino próspero.

ERP y Montoneros
Como ya se mencionó, hubo organizaciones terroristas de las cuales las más importantes fueron el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) y Montoneros.
Hablando primeramente sobre el ERP, hay que mencionar que su ideología era de tendencia marxista, y su objetivo era imponer dicha visión por medio de la violencia. Sus líderes principales fueron Enrique Gorriarán Merlo y Mario Roberto Santucho. Enrique estableció contactos con agrupaciones terroristas de otras naciones latinoamericanas, por ejemplo con el MIR chileno; además viajó junto con Santucho a Cuba para establecer alianzas y así muchos militantes del ERP se entrenaron allí.
Sus objetivos principales fueron unidades del ejército y multinacionales.
Entre sus múltiples atentados realizados en pleno gobierno democrático podemos mencionar el asalto al Comando de Sanidad el 6 de septiembre de 1973, muriendo el coronel Raúl Juan Duarte Ardoy.
El 19 de enero de 1974, Enrique Gorriarán Merlo encabezó el ataque al Regimiento de Caballería de Tanques 10 de Azul, donde sería asesinado el coronel Arturo Gay y su esposa Hilda Irma Gazaux, quien intentó proteger a sus hijas.
El 1 de diciembre de 1974 se asesinó al capitán Humberto Viola y a su hija María Cristina, de tan solo tres años.
También hay que señalar que el ERP puso el foco en Tucumán para llevar su guerrilla rural, pero ¿por qué ahí? Tal como lo señala el escritor Nicolás Márquez, la lógica de esta organización era realizar algo similar a lo acontecido en la guerra de Vietnam en territorio argentino, siendo así que la guerrilla rural “era su lugar natural”.

El rol de Montoneros
Ahora hablemos sobre Montoneros, estos, como todos saben, bregaban por el regreso de Perón, el cual estaba exiliado, pero hay algo muy importante que hay que decir: John William Cooke, hombre de confianza de Perón y alguien importante dentro del movimiento peronista, tenía claras influencias marxistas. De hecho, había puesto sus ojos en lo que aconteció en Cuba, tuvo contacto con el Che Guevara y llevó a cabo lo que se llamó “entrismo”, es decir, infiltró ideas comunistas dentro de la organización peronista, ayudando así a crear un monstruo de enormes proporciones refiriéndome así a sus hechos de violencia, dado que Montoneros tomará esa influencia proveniente de John.
Una vez que Perón regresó al país, habiéndose regresado a la democracia, se distanció de Montoneros por su intento de apaciguar las aguas, pero no pudo hacerlo. El conflicto llevó a tal punto que este los llamó “imberbes”. Perón no iría por un sistema socialista en el cual ellos pensaban, tal como lo señala el montonero Martín Caparrós:
“No queríamos un país capitalista y democrático; queríamos una sociedad socialista… cuando vi a Firmenich diciendo por televisión que los Montoneros peleábamos por la democracia: mentira cochina (…) creíamos muy sinceramente que la lucha armada era la única forma de llegar al poder”

Así las cosas, Montoneros asesina a Rucci, quien era mano derecha de Perón; esto lo devastó profundamente.
Cabe mencionar que es en este contexto donde se crea la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) con la intención de combatir a las organizaciones subversivas, actuando incluso de forma ilegal y siendo dirigida por López Rega.
Pero esto iba a estar lejos de solucionarse, siendo así que aún esperaba un gran baño de sangre incluso después de la muerte del General, el cual falleció en 1974.
Hechos de violencia en democracia
Mencionaré a modo de botón de muestra las atrocidades cometidas por Montoneros en pleno gobierno constitucional:
Realizaron el secuestro de los hermanos Jorge y Juan Born, metiéndolos en una “cárcel del pueblo”, fue tal la tortura psicológica que padecieron que Juan tuvo un brote psicótico.
En julio de 1974 se asesina al ex Ministro e importante dirigente de la UCR, Arturo Mor Roig, acribillado por 32 balazos.
El 5 de octubre de 1975 se llevó a cabo lo que se ha llamado “Operación Primicia”, en la cual se atacó al Regimiento de Infantería de Monte 29 de Formosa. Para ello se secuestró un avión Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas, la toma del Aeropuerto Internacional “El Pucú” y la utilización de un arsenal de gran envergadura: 11 fusiles FAL, 18 ametralladoras Halcón, 5 fusiles FN, un fusil Madsen, dos escopetas, cinco minas, 51 granadas y pistolas cortas que llevaban cada guerrillero.
Además, se infiltró en dicho cuartel el conscripto Luis Roberto Mayol, quien brindó importante información a la organización, siendo así un traidor para el ejército.
Poniéndose en movimiento, los Montoneros subestimaron el valor de aquellos que iban a pelear por la Patria. Un hecho notable fue cuando intentaron reducir al conscripto Hermindo Luna, diciéndole “Con vos no es la cosa, rendite”, pero él gritó con actitud heroica: “¡Acá no se rinde nadie, mierda!”, fue asesinado allí mismo, pero su coraje llenó de valor a sus compañeros, por lo que los guerrilleros tuvieron que emprender la retirada.
Entre las bajas que tuvo la organización se cuenta al traidor, puesto que en su huida recibió una ráfaga de FAL que lo abatió.
A esto hay que agregar que Montoneros colaboró con el ERP en los montes tucumanos.
Como se podrá notar, la situación era desesperante, a tal punto que ya en junio de 1974, el Ministro Esteban Righi reconoció públicamente que la ocupación de edificios llevada a cabo por las organizaciones terroristas atendió a la cifra de 180 por día.

Crisis económica y quiebre institucional
La situación no daba para más y el gobierno de Isabel Perón, que asumió a la presidencia cuando Perón murió, fue un desastre. La inflación creció un 334% tan solo en 1975 y la proyección para 1976 era del 4.500%. Hay que sumarle el “Rodrigazo”; en dicha gestión se sucedieron cuatro Ministros de Economía, el índice de precios al consumidor aumentó un 556% y la lista sigue.
Por esto es que diversos dirigentes de las diferentes organizaciones políticas hablaban por detrás con los líderes militares para que estos se hicieran con el poder, y estos acogieron esa oportunidad. Por eso es que cuando asumen el 24 de marzo de 1976, no se disparó ni una sola bala, ya que no hubo oposición.
No haré mención de los hechos cometidos por la dictadura ya que todos los conocemos y son bastante condenables, sino que lo que he expresado es esa otra parte que algunos quieren ocultar. Creo haber logrado aquello que me propuse: que el lector saque sus propias conclusiones y le insto a que indague aún más sobre estas cuestiones, puesto que, como bien lo dijo alguien, conocer la verdad hace libre a uno, libre de la ignorancia y de la manipulación.
Por Israél Pereyra