Cristianos en Política

Un informe presentado en la Eurocámara califica de «contaminación» la expansión de los movimientos provida

El estudio analiza la presencia de organizaciones provida y profamilia en 47 países europeos y las incluye dentro del movimiento que denomina «antigénero».

El Parlamento Europeo acogió el 12 de octubre la presentación de The Hate Review, un informe que examina la evolución de estos movimientos durante los últimos 25 años. El documento utiliza el término «contaminación» para describir su expansión.

Elaborado por Forbidden Colours, una ONG con sede en Bruselas dedicada a la defensa de los derechos LGTBIQ+, el estudio recoge más de 3.200 registros e identifica a más de 700 organizaciones, partidos y redes. Entre las entidades mencionadas figuran Ordo luris, ADF International y CitizenGO, que participan en el debate público sobre cuestiones como el aborto, la familia y las políticas de género.

La palabra que ha generado polémica

El uso del término «contaminación» es uno de los aspectos más controvertidos del documento. La expresión se emplea como un indicador para medir la difusión de las organizaciones, campañas y discursos que sus autores vinculan al movimiento «antigénero».

Forbidden Colours defendió esta elección en una aclaración publicada el 13 de octubre. La ONG explicó que utiliza la palabra como una metáfora para analizar la expansión de estas corrientes y que no pretende comparar a las personas con virus o enfermedades.

La clasificación de organizaciones provida y profamilia dentro de esta categoría también plantea interrogantes sobre cómo se describe a los movimientos que mantienen posiciones contrarias a determinadas políticas de género.

La relación de Forbidden Colours con los fondos europeos

Forbidden Colours figura en el portal de financiación de la Comisión Europea como participante en dos proyectos del programa Ciudadanos, Igualdad, Derechos y Valores (CERV): PRIDE y REBELS.

Este dato acredita su participación en iniciativas financiadas por la UE, pero no permite afirmar que los fondos europeos hayan pagado específicamente The Hate Review.

La presentación del informe vuelve a poner el foco en la forma en que se estudia y se clasifica a las organizaciones que defienden posiciones provida y profamilia en Europa, así como en los términos empleados para describir su presencia en el debate público.