Booston, MA — En una maniobra política que deja en evidencia la falta de transparencia del proceso, el Senado de Massachusetts dio luz verde este viernes a un nefasto proyecto de ley que busca legalizar el aborto hasta el momento mismo del nacimiento. La polémica norma, impulsada por el oficialismo de ese Estado, ya se encuentra en el despacho de la gobernadora demócrata, Maura Healey, quien se espera que estampe su firma para consumar este proyecto ley.
La celeridad con la que se trató esta legislación enciende todas las alarmas. Lejos de fomentar un debate abierto y necesario para una decisión de esta gravedad, los líderes demócratas metieron el pie en el acelerador y se saltaron los procedimientos parlamentarios habituales. Al eludir el proceso de la comisión plenaria, lograron forzar la votación para que los legisladores dieran luz verde a la medida el mismo viernes, de espaldas al escrutinio público. Este atropello legislativo se suma a la aprobación previa en la Cámara de Representantes, donde la amplia mayoría demócrata impuso el proyecto el pasado 22 de julio con 119 votos a favor y 33 en contra.
El fondo de la ley es aún más alarmante que la forma en que fue aprobada. Hasta ahora, la legislación de Massachusetts autorizaba el aborto libre hasta las 24 semanas de gestación. Sin embargo, este nuevo marco legal consagra un sistema de “excepciones” tan peligrosamente laxo que, en la práctica, permite la interrupción del embarazo en cualquier etapa, incluso a término.
Bajo la excusa de la salud integral, la norma abre una puerta de par en par para que se justifique, de facto, la eliminación de la vida en el vientre materno hasta el instante previo al parto, sin importar si el niño por nacer está completamente sano y viable. Con la inminente firma de Healey, Massachusetts se encamina a consolidar una de las legislaciones más extremas y deshumanizantes del país, producto de un proceso exprés diseñado para silenciar a la oposición.
Redacción CEP
