Entre el 20 y el 21 de agosto, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo presentó ante diversos pastores evangélicos su proyecto de reforma constitucional, una iniciativa diseñada para asegurar su permanencia en el poder y anular a los opositores políticos. Pese a la sistemática persecución religiosa impulsada por el Estado durante los últimos años, un sector del liderazgo evangélico afín al sandinismo decidió respaldar la medida.
Puntos clave de la reforma oficialista Aunque nominalmente se conservan los comicios, la comunidad internacional ha alertado sobre modificaciones profundas que blindan el control del partido de gobierno. Los ejes centrales son:
- Inhabilitación de opositores: Se instalan mecanismos en la Constitución para vetar y excluir legalmente la participación de agrupaciones políticas opositoras bajo excusas de “traición a la patria” o argumentos similares..
- Alargamiento de funciones: Los mandatos de las autoridades vigentes (presidenciales, municipales y regionales) se extenderán de cinco a siete años.
- Régimen de Copresidencia: Se legaliza oficialmente el título de “Copresidentes de la República” para la fórmula Ortega-Murillo, estableciendo el 18 de enero como fecha oficial para sus tomas de posesión.
El desarrollo de la consulta y sus protagonistas Gustavo Porras, al frente de la Comisión Especial Constitucional de la Asamblea Nacional, expuso el proyecto la tarde del jueves 20 de agosto en un evento que fue transmitido a unos 160 puntos a nivel nacional.

El funcionario oficialista Porras presenta reformas a pastores evangélicos. Fuente El 19 Digital
Durante la jornada, líderes como Sergio Martínez Tinoco —titular de la Federación de Iglesias Evangélicas de Nicaragua (Fienic)— y el reverendo Omar Duarte expresaron su respaldo incondicional. Argumentaron que estos cambios promoverán la paz y la estabilidad nacional, elogiando además el trato que los mandatarios le han dado a sus congregaciones. A este grupo también se sumaron figuras como Jorge Ulises Sequeira y Roberto Rojas.
Alianzas políticas y el factor de la coacción Las declaraciones de estos dirigentes evidencian una estrecha relación política cultivada con el régimen a lo largo de los años, trascendiendo una simple opinión sobre la Carta Magna.
Sin embargo, especialistas advierten que este apoyo no refleja el sentir unánime de las iglesias. La abogada e investigadora Martha Patricia Molina aclaró que la comunidad evangélica también ha sido víctima de la represión estatal, subrayando que no todos los pastores actúan en complicidad con el gobierno.
Según el análisis de Molina, es probable que la presencia y las declaraciones de varios religiosos estén condicionadas por la coacción. El temor a sufrir represalias drásticas —como la cancelación de personerías jurídicas, la clausura definitiva de templos, la prohibición del culto o incluso la cárcel— obliga a muchos a participar en las convocatorias del Estado.
Redacción CEP

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