El Gobierno surcoreano ha iniciado el proceso para incorporar estos medicamentos al sistema sanitario, con la previsión de que puedan utilizarse desde comienzos de 2027. La medida llega después de años sin una regulación específica sobre el aborto y ha provocado reacciones enfrentadas entre organizaciones feministas, grupos religiosos y profesionales sanitarios.
La propuesta fue presentada el 16 de septiembre durante una reunión del gabinete en la que participaron los ministerios de Igualdad de Género, Salud y Seguridad de los Alimentos y Medicamentos. La autorización todavía debe completarse y el Ejecutivo plantea que el acceso quede inicialmente bajo supervisión médica.
El medicamento que se encuentra en proceso de autorización es Mifegymiso, una combinación de mifepristona y misoprostol. La solicitud fue presentada por la farmacéutica surcoreana Hyundai Pharm para su utilización hasta la novena semana de gestación.
Durante los primeros dos años, los medicamentos serían recetados y administrados directamente por médicos en hospitales y otros centros sanitarios. Posteriormente, el Gobierno estudia permitir que los facultativos emitan las recetas y que las farmacias dispensen los fármacos.
Un vacío legal desde 2021.
En 2019, el Tribunal Constitucional de Corea del Sur declaró inconstitucional la prohibición del aborto y dio al Parlamento hasta finales de 2020 para establecer una nueva regulación. El plazo terminó sin que se aprobara una legislación sustitutiva. Desde el 1 de enero de 2021, el aborto dejó de estar penalizado, pero el país continúa sin contar con un marco legal que determine las condiciones para acceder a él.
La primera ministra Han Seong Sook ha defendido la medida apelando a la seguridad de las mujeres y a la necesidad de que los abortos se realicen bajo supervisión médica. La decisión también reabre el debate sobre la protección de la vida humana durante el embarazo en un país que lleva años sin una legislación específica sobre el aborto.
Reacciones enfrentadas.
La iniciativa ha recibido críticas y apoyos desde distintos sectores. La Korea Women’s Associations United ha reclamado que los medicamentos sean más accesibles y que su coste pueda quedar cubierto por el seguro nacional de salud.
La Conferencia Episcopal de Corea ha manifestado su “profunda preocupación” por el plan y ha cuestionado una medida que, desde su posición, supone avanzar en la eliminación deliberada de vidas humanas no nacidas.
También la Asociación Coreana de Obstetras y Ginecólogos ha pedido que el Gobierno establezca protocolos específicos para afrontar posibles complicaciones y garantías jurídicas para los profesionales que prescriban estos medicamentos. El Ejecutivo pretende completar el proceso durante los próximos meses para que el nuevo sistema pueda entrar en funcionamiento a comienzos de 2027.

Periodista y reportera, especializada en política estadounidense, batalla cultural y fe cristiana en la vida pública.
