Una mujer iraní convertida al cristianismo fue condenada a 9 años y 8 meses de prisión tras ser acusada de delitos relacionados con la seguridad nacional, en un caso que organizaciones de derechos humanos consideran parte de la creciente presión contra los cristianos en Irán.
Se trata de Ghazal Marzban, una conversa al catolicismo y ex prisionera de conciencia, quien fue sentenciada por cargos como presunta propaganda contra el Estado y conspiración contra la seguridad nacional.

Arrestada tras una redada en su hogar
La detención se produjo en enero durante un operativo realizado en su vivienda en Teherán. Según organizaciones que monitorean la libertad religiosa en el país, las autoridades confiscaron una Biblia y otros libros cristianos antes de trasladarla a un centro de detención sin informar inicialmente su paradero.
Horas después de su arresto, Marzban logró comunicarse brevemente con su esposo para informarle que estaba siendo retenida por el Ministerio de Inteligencia. Posteriormente permaneció incomunicada durante varias semanas.
Durante los interrogatorios, las autoridades intentaron obtener una confesión que vinculara los materiales cristianos encontrados en su domicilio con actividades de evangelización. Sin embargo, la mujer sostuvo que los libros eran para uso personal y defendió su derecho a poseer literatura relacionada con su fe.
Antecedentes de persecución
La situación de Marzban no es nueva. En 2024 ya había pasado dos meses en la prisión de Evin tras ser condenada por cargos relacionados con propaganda contra el régimen.
Su historia de presión estatal comenzó años antes, después de convertirse al cristianismo. Según informes de organizaciones internacionales, la mujer, graduada en derecho islámico, fue impedida de rendir el examen necesario para ejercer como abogada y enfrentó presiones para abandonar el país.
La situación familiar se ha visto agravada por los problemas de salud de su esposo, quien padece enfermedad de Parkinson y, según denuncias, ha tenido dificultades para acceder a los medicamentos necesarios.
Preocupación por la libertad religiosa
Diversas organizaciones han expresado preocupación por el caso, señalando que la condena no solo afecta a Marzban, sino también a su familia.
Defensores de la libertad religiosa sostienen que las autoridades iraníes continúan considerando las conversiones del islam al cristianismo como una amenaza para la seguridad nacional, lo que deriva en arrestos, interrogatorios, restricciones y largas condenas de prisión.
Un patrón que se repite
El caso de Marzban ocurre en medio de otras acciones judiciales contra creyentes cristianos en Irán.
En diciembre pasado, cinco cristianos recibieron condenas que suman un total de 50 años de prisión. Los cargos estuvieron relacionados con reuniones de oración, bautismos y distribución de Biblias.
Según reportes internacionales, cuatro de los acusados fueron condenados a 10 años de prisión cada uno, mientras que una quinta persona recibió una pena de 8 años. Además, una mujer recibió dos años adicionales por actividades realizadas en redes sociales.
Las autoridades también impusieron elevadas fianzas y confiscaron Biblias y literatura cristiana durante los procesos judiciales.
Un contexto de creciente tensión
La situación se desarrolla en un escenario marcado por la inestabilidad social y política en Irán.
Las protestas que comenzaron el 28 de diciembre de 2025 se extendieron a más de 100 ciudades y localidades del país. Organizaciones de derechos humanos han reportado más de 7.000 muertes relacionadas con la represión de las manifestaciones, mientras que las autoridades iraníes reconocieron al menos 3.000 fallecidos.
En medio de este panorama, grupos defensores de la libertad religiosa continúan denunciando el trato que reciben los cristianos, especialmente aquellos que abandonan el islam para abrazar la fe cristiana.
El caso de Ghazal Marzban vuelve a poner el foco sobre la situación de los creyentes en Irán y los desafíos que enfrentan quienes deciden practicar su fe fuera de los límites permitidos por el régimen.