Con apenas 36 años, Leonel Chiarella hizo historia dentro del radicalismo argentino al asumir la presidencia del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, convirtiéndose en el dirigente más joven en ocupar ese cargo en los 134 años de vida del partido. Su llegada no sólo representa un recambio generacional, sino también una nueva impronta política marcada por la gestión, la vocación de servicio y una fe cristiana que él mismo ha manifestado públicamente a lo largo de su trayectoria.

Chiarella es intendente de Venado Tuerto desde 2019 y profesa la fe evangélica, una dimensión personal que —según destacan quienes lo conocen— influye en su mirada sobre la función pública, el orden, la responsabilidad fiscal y el compromiso con el bien común. En tiempos de crisis de representación política, su figura emerge como la de un dirigente joven que combina convicciones, resultados y una ética de trabajo coherente.
Una vocación temprana por el servicio público
Nacido el 18 de diciembre de 1988 en Venado Tuerto, Chiarella comenzó su militancia a los 15 años en la Escuela Técnica N.º 483 “El Industrial”, donde participó en la creación del Centro de Estudiantes y luego lo presidió. A los 18 años ya lideraba la Juventud Radical local, dando señales tempranas de una vocación política orientada a la participación y el liderazgo.
Se graduó como abogado en la Universidad Nacional de Rosario, donde también fue ayudante de cátedra en Derecho Constitucional y participó activamente en espacios estudiantiles y organizaciones sociales. En 2015 fue electo concejal y, cuatro años más tarde, rompió con más de dos décadas de hegemonía peronista en su ciudad al ganar la intendencia.
Gestión, orden y resultados
Desde el inicio de su gestión municipal, Chiarella impulsó un modelo basado en la administración responsable, el equilibrio fiscal y la inversión estratégica. Venado Tuerto registra superávit desde hace varios años y fue reconocida a nivel nacional por sus políticas de eficiencia, desarrollo productivo y empleo.
Entre los ejes más destacados de su gestión se encuentran la expansión de la red de jardines de primera infancia —incluyendo el único jardín maternal nocturno del país—, la construcción de nuevas salas de salud, programas de seguridad urbana, pavimentación, iluminación LED y un fuerte acompañamiento a emprendedores y pymes locales.
En 2023 fue reelecto con más del 83% de los votos, un respaldo electoral poco habitual que consolidó su liderazgo territorial y proyectó su figura a nivel nacional.

Reconocimiento internacional y liderazgo emergente
En 2025, Chiarella fue distinguido en Panamá como uno de los intendentes más innovadores de América Latina, en un encuentro organizado por la Red de Innovación Local (RIL), que valoró especialmente su uso de tecnología aplicada a la gestión pública y su enfoque en el desarrollo humano.
Ese mismo año, Venado Tuerto fue certificada como Ciudad Eficiente, siendo la primera de Santa Fe y una de las primeras del país en alcanzar ese reconocimiento.
Un desafío histórico para el radicalismo
Al asumir la conducción nacional de la UCR, Chiarella enfrenta un escenario complejo: un partido atravesado por internas históricas, con menor representación parlamentaria y en plena búsqueda de identidad frente al nuevo mapa político argentino. Sin embargo, dentro del radicalismo muchos ven en él una oportunidad real de renovación, no sólo por su edad, sino por su forma de concebir la política como servicio y no como privilegio.
Desde su entorno destacan que su fe evangélica no se traduce en una agenda confesional, pero sí en valores claros: honestidad, responsabilidad, coherencia y respeto por la libertad. En un tiempo donde la sociedad reclama dirigentes creíbles, su figura aparece como la de un líder que busca unir convicciones personales con gestión concreta.
La historia del radicalismo suma así un nuevo capítulo, esta vez protagonizado por un intendente evangélico del interior del país, que llegó a la máxima conducción partidaria sin estridencias, pero con hechos.