La Alianza Evangélica Mundial (WEA) hizo un llamado a iglesias, ministerios y organizaciones cristianas de todo el mundo para priorizar modelos de cuidado infantil centrados en la familia, dejando atrás la dependencia de las instituciones como solución principal para atender a niños vulnerables.
A través de una declaración oficial, la organización sostuvo que la familia constituye el entorno más adecuado para el desarrollo integral de los niños y afirmó que la Iglesia global debe asumir un papel activo en la promoción de alternativas como la reunificación familiar, el acogimiento temporal, el cuidado por parte de familiares y la adopción.

Una visión basada en principios bíblicos
La declaración señala que el compromiso con los niños vulnerables forma parte del llamado cristiano a reflejar el carácter de Dios y defender la dignidad de cada persona.
Según la WEA, durante décadas muchas iniciativas bien intencionadas recurrieron a orfanatos e instituciones para atender situaciones de vulnerabilidad infantil. Sin embargo, sostiene que tanto la evidencia científica como los principios bíblicos muestran que estos entornos no representan la mejor alternativa a largo plazo para el desarrollo de los menores.
La organización destaca que diversos estudios han vinculado la permanencia prolongada en instituciones con mayores riesgos de dificultades emocionales, sociales y psicológicas, además de posibles retrasos en el desarrollo.
La familia como entorno natural de crecimiento
Uno de los principales ejes de la declaración es la convicción de que los niños necesitan crecer en un ambiente familiar estable, rodeados de personas que les proporcionen amor, identidad, seguridad y acompañamiento.
Por esa razón, la Alianza Evangélica Mundial considera que las soluciones basadas en la familia deben ser la primera opción siempre que las condiciones lo permitan.
La organización subraya que muchos niños que actualmente viven en instituciones no han perdido a sus padres, sino que fueron separados de sus familias debido a situaciones de pobreza, dificultades económicas o crisis temporales.
En estos casos, argumenta la WEA, el fortalecimiento de las familias mediante apoyo financiero, capacitación y asistencia comunitaria puede evitar separaciones innecesarias y permitir que los niños permanezcan en sus hogares.
Un llamado a redirigir recursos
La declaración también invita a iglesias, ministerios y donantes a reconsiderar la manera en que se invierten los recursos destinados a la niñez vulnerable.
Según la organización, fortalecer a las familias y desarrollar redes comunitarias de apoyo no solo resulta más beneficioso para los niños, sino que además puede representar una alternativa más sostenible a largo plazo que el mantenimiento de grandes instituciones residenciales.
No obstante, la WEA reconoce que en determinadas circunstancias pueden ser necesarios espacios de atención temporal, especialmente en situaciones de emergencia, rehabilitación o descanso para los cuidadores.
En esos casos, señala que estos servicios deberían tener un carácter transitorio y estar orientados a la reunificación familiar o a la integración del niño en un hogar permanente.
El papel de las iglesias locales
La Alianza Evangélica Mundial animó a las congregaciones a involucrarse activamente en el acompañamiento de familias en situación de vulnerabilidad, así como en iniciativas de acogimiento familiar, adopción, mentoría y protección infantil.
Asimismo, alentó a las iglesias a colaborar con organizaciones sociales, autoridades gubernamentales y sistemas de protección de menores para desarrollar políticas y programas que fortalezcan a las familias y reduzcan la necesidad de institucionalización.
Un desafío para el futuro
La organización reconoció que la transición hacia modelos de cuidado basados en la familia implica desafíos importantes y requiere inversión, capacitación, cooperación y compromiso a largo plazo.
Sin embargo, expresó su convicción de que, mediante el trabajo conjunto de iglesias, ministerios, gobiernos y comunidades, es posible construir un futuro en el que cada niño tenga la oportunidad de crecer dentro de un entorno familiar seguro, estable y amoroso.
La declaración concluye con una invitación a replantear la manera en que se aborda el cuidado de la niñez vulnerable, poniendo en el centro el valor de la familia como espacio fundamental para el desarrollo y bienestar de los niños.